Que son pecadores, degenerados, promiscuos. ¿Que son un mal
ejemplo para los niños? Esto y más, piensa la mayoría de la población peruana.
El tema de la Unión Civil, es una guerra entre conservadores y liberales; donde
un 61% bien definido, lo desaprueba rotundamente y un juzgado 33% lo aprueba,
dejando un pobre 6% que no desea precisar si apoyan o no a esta ley tan
necesitada por algunos y rechazada por otros. ¿Por qué se rehúsan a aceptar
algo que puede mejorar la vida de muchas personas que no dañan con su forma de
ser?
Decepciona saber que un 44% de peruanos considera que la
homosexualidad es una opción que la gente decide elegir. ¿Acaso los
homosexuales son tan tontos de elegir algo que la sociedad machista y conservadora
rechaza y juzga cruelmente en este país? No. La homosexualidad, señores, es
innato. Uno nace gay, lesbiana,
bisexual. Y solo un 41% de peruanos lo sabe.
La Unión Civil, no es más que una ley que permite a las
parejas del mismo sexo que tengan los mismos derechos que una pareja hetero.
Esto no afecta absolutamente a nadie. No permitamos que el egoísmo invada los
corazones de las personas. Si los heterosexuales son felices viviendo su
relación, ¿por qué no se lo permiten a los homosexuales? ¿Por qué se resisten
tanto? Si los gays y lesbianas tienen los mismos deberes que los hetero, ¿por qué no pueden tener los mismos
derechos?
Es indignante saber que hay un 62% de personas en el país
que se incomodan al ver a una pareja de gay agarrada de la mano en una vía
pública. Y más irritante aún, saber que un 77% se fastidia si ven a dos hombres
o mujeres besándose. Si observamos bien las calles, paraderos, parques o
centros comerciales; podríamos darnos cuenta que quienes perturban la vista son
aquellos heterosexuales sin escrúpulos que se besan como si estuvieran solos en
un cuarto de hotel, llegando al punto de tocarse el trasero o las partes
íntimas. Si eso no les incomoda, no habría motivo para fastidiarse al ver a una
pareja gay por la calle dándose muestras de afecto.
¿Hace falta esperar que un milagro ocurra para que la
sociedad en la que vivimos deje de juzgar a las personas por como son y se
observen primero a sí mismas? ¿Qué se necesita para que nuestro, querido por
pocos y odiado por muchos, cardenal Juan Luis Cipriani deje de oponerse tanto al
amor entre dos personas? Amar a alguien de tu mismo sexo no te hace pecador.
Mientras no lastimes a nadie, tienes todo el derecho de amar a quien tu corazón
crea que es correcto hacerlo, sin importar si es hombre o mujer. Dios dijo "ÁMENSE".
Pues háganlo.
¿Y
si reflexionamos un poco y nos ponemos a pensar qué ocurriría si todo fuera al
revés? ¿Si en vez de homofobia, existiera heterobofia? ¿Si lo juzgado y
rechazado sería la relación entre un chico y una chica, y no la de dos personas
del mismo sexo? ¿Qué pasaría?