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domingo, 27 de julio de 2014

Unión Civil YA!

Que son pecadores, degenerados, promiscuos. ¿Que son un mal ejemplo para los niños? Esto y más, piensa la mayoría de la población peruana. El tema de la Unión Civil, es una guerra entre conservadores y liberales; donde un 61% bien definido, lo desaprueba rotundamente y un juzgado 33% lo aprueba, dejando un pobre 6% que no desea precisar si apoyan o no a esta ley tan necesitada por algunos y rechazada por otros. ¿Por qué se rehúsan a aceptar algo que puede mejorar la vida de muchas personas que no dañan con su forma de ser?

Decepciona saber que un 44% de peruanos considera que la homosexualidad es una opción que la gente decide elegir. ¿Acaso los homosexuales son tan tontos de elegir algo que la sociedad machista y conservadora rechaza y juzga cruelmente en este país? No. La homosexualidad, señores, es innato. Uno nace  gay, lesbiana, bisexual. Y solo un 41% de peruanos lo sabe.


La Unión Civil, no es más que una ley que permite a las parejas del mismo sexo que tengan los mismos derechos que una pareja hetero. Esto no afecta absolutamente a nadie. No permitamos que el egoísmo invada los corazones de las personas. Si los heterosexuales son felices viviendo su relación, ¿por qué no se lo permiten a los homosexuales? ¿Por qué se resisten tanto? Si los gays y lesbianas tienen los mismos deberes que los  hetero, ¿por qué no pueden tener los mismos derechos?

Es indignante saber que hay un 62% de personas en el país que se incomodan al ver a una pareja de gay agarrada de la mano en una vía pública. Y más irritante aún, saber que un 77% se fastidia si ven a dos hombres o mujeres besándose. Si observamos bien las calles, paraderos, parques o centros comerciales; podríamos darnos cuenta que quienes perturban la vista son aquellos heterosexuales sin escrúpulos que se besan como si estuvieran solos en un cuarto de hotel, llegando al punto de tocarse el trasero o las partes íntimas. Si eso no les incomoda, no habría motivo para fastidiarse al ver a una pareja gay por la calle dándose muestras de afecto.


¿Hace falta esperar que un milagro ocurra para que la sociedad en la que vivimos deje de juzgar a las personas por como son y se observen primero a sí mismas? ¿Qué se necesita para que nuestro, querido por pocos y odiado por muchos, cardenal Juan Luis Cipriani deje de oponerse tanto al amor entre dos personas? Amar a alguien de tu mismo sexo no te hace pecador. Mientras no lastimes a nadie, tienes todo el derecho de amar a quien tu corazón crea que es correcto hacerlo, sin importar si es hombre o mujer. Dios dijo "ÁMENSE". Pues háganlo.

¿Y si reflexionamos un poco y nos ponemos a pensar qué ocurriría si todo fuera al revés? ¿Si en vez de homofobia, existiera heterobofia? ¿Si lo juzgado y rechazado sería la relación entre un chico y una chica, y no la de dos personas del mismo sexo? ¿Qué pasaría?